Muerde el polvo

Posted: enero 22, 2012 in Reflexiones

Mi mente es una cárcel de altos infranqueables muros, con apenas un hueco con barrotes como puños por donde mirar al exterior, donde otros son felices sin ser sometidos a condena injusta y desmedida. ¿Por qué? Puedo reír y llorar, hablar y amar. Nací atrapado sin la llave del cerrojo, crecí rasgándome las uñas en mis grilletes y moriré arrancándome a dentelladas mis astillados huesos. Galopan libres mis lágrimas y mis chillidos causan terremotos, si acaso un pequeño murmullo al oído externo. Se preguntan quizás que hay en lo alto de la torre y parece que nunca la podrán pisar, pero cuentan que aquello es demasiado oscuro para la gente normal. ¿Por qué no baja nunca? Desde un sitio tan alto, no puede jugar. Y lo sabe y lo siente y lo sufre. Nunca os acerquéis niños, no hay inocencia en sus ojos. ¿Y por qué no lo rematan, si está moribundo? Se quema lentamente, se apaga poco a poco, se extingue la pequeña llama que iluminaba su rostro. ¿Y qué más da? Es otro más. Por mi, lo podrían ejecutar…

Alejandro de Chagro

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s