Mi mente es una cárcel de altos infranqueables muros, con apenas un hueco con barrotes como puños por donde mirar al exterior, donde otros son felices sin ser sometidos a condena injusta y desmedida. ¿Por qué? Puedo reír y llorar, hablar y amar. Nací atrapado sin la llave del cerrojo, crecí rasgándome las uñas en [...]