Como si de droga se tratase, las sensaciones me embargan. Mi corazón late deprisa y jadeo de cansancio… mi piel, se eriza al contacto. La cabeza me palpita mientras siento la sangre recorrer todas mis venas y noto mis ojos… que quieren explotar.
Me invade el sentimiento y confuso busco un lugar al que atenerme. Pero no puedo… no entiendo nada. Y horizontalmente triste comprendo que me toca tragar.
Alejandro de Chagro
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